No llores por mí Argentina....
Sobre lo que Vivió la argentina estas últimas 3 semanas....
¿De
qué hablamos cuándo hablamos de FMI? ¿Aumento del dólar? ¿Renovación de Lebac?
El 88% de la gente no tiene la más remota idea, pero sí sabe una cosa: hay que
agarrarse de algo por las dudas venga el impacto. Como si fuera un instinto
animal, el argentino de alguna forma autodidacta reacciona. Y no nos culpo. La historia y
la experiencia nos ha demostrado que la frase “el que apuesta al dólar pierde”
era tan solo una ironía y que “el que depositó dólares recibirá dólares” no era
más que un pequeño chascarrillo. Pero lo que pasó estos días
afortunadamente no fue más que una crisis cambiaria. Resulta que al
extravagante Donald se le ocurrió subir las tasas en EEUU…aaa pero nadie lo
sabía! Para ser sensatos, todo aquel que estaba interesado lo sabía, no con
exactitud temporal pero hace rato que se esperaba esta acción y el mercado
jamás fue ajeno a eso.
Me sorprende lo mal parado que agarró al gobierno esta
jugada, aunque debo reconocer que el pelado Sturzenegger estuvo a la altura
para despejar esta pelota en la línea. Seguramente unos cuantos
inversores aprovecharon el shock para generar fortunas especulativas, pues de
eso se tratan las crisis. De unos pocos vivos que se llenan de oro en unos
pocos días a costa de largos perjuicios ajenos a su entorno. La fiesta siempre
la pagan otros y en cuotas. Lo concreto es que el que se rompe el orto
laburando no lo sabía, pero si sabe que en este país, cocodrilo que duerme es
billetera, así que corrió a los bancos a reclamar sus ahorros para meterlos
abajo del colchón, generando de esta forma: paranoia, un consecuente aumento en
la demanda de verdes y por consiguiente una elevación en el
valor del mismo.
Lo positivo de todo esto es que, como dije anteriormente, esta
vez el tema no superó más que el marco cambiario. Por el momento los bancos
siguen firmes y el país todavía no tiene problemas para afrontar los pagos de
deuda en el exterior. Sí, también es cierto, todos los argentinos o casi todos
ganamos menos dólares que ayer. La consecuencia más palpable de este asunto es
la maldita inflación. Siempre un aumento en la moneda norteamericana se
transmite a los precios internos y le echa más fuego a esta hoguera
inflacionaria en la que hace tantos años (toda nuestra historia exceptuando a
Carlitos) vivimos. Pobre de aquel (como yo) que unos días antes de la histeria
colocó sus ahorros en un plazo fijo, resulta que la tasa que le pagaron no
cubre ni la inflación y que ahora puede comprar muchos menos verdes que hace unos
días. Ni hablar de la ganancia que se perdió por apostar a su país y no al del
Norte. Pero más allá de eso a la inflación la vamos a saber superar, piquetes y
paros de por medio. Lo que tenemos que aprender a superar es este loop “econocaótico”
que representa nuestra nación. ¿Cómo?
Que pregunta difícil de contestar, pero me voy a arriesgar a
decir que tenemos que empezar a olvidarnos del “Estado de bien estar”. Basta de
pedirle al gobierno beneficios, basta de subsidios y basta de darle tanto poder
a los gremios con leyes de rigidez laboral. Ya sé, me van a decir que le
pedimos al estado porque el estado también nos asesina con impuestos. Pero la
realidad es que tenemos una frazada corta y si no nos queremos congelar todos
alguno tiene que ceder. Tendremos que ceder nosotros primero para luego cuando
el estado se acomode exigir con firmeza que iguale posiciones y deje de
pedirnos tanto a los que contribuimos. No tengamos miedo de achicar el estado,
al fin y al cabo siempre nos sacó más de lo que nos dio. Me gustaría cerrar con
este dato que escuché el otro día en la tele de un profesional en psicología:
Argentina se encuentra en el puesto nº 20 sobre 189, de países más felices del
mundo, superando en el ranking a países nórdicos donde el bienestar económico
social está totalmente asegurado. Al fin y al cabo el dinero no es todo….
Viva Messi señores!
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