ManifestARG
Esta mañana cuando chequeé el celular, vi que en el grupo de
whats app de mis amigos más íntimos había un mensaje de la madrugada. Era de
uno de mis amigos que actualmente se encuentra en el exterior. El mensaje decía
literalmente: “Qué pena argentina, lo único que veo en las redes si me conecto,
son manifestaciones interminables….es como si fuésemos fanáticos del quilombo
sieeeempre habrá una razón para manifestar…..siempre!”.
Si bien no comparto lo de la pena, recuerdo haber tenido el
mismo pensamiento en varias ocasiones, mientras me encontraba en el extranjero.
De hecho la primera vez que viajé largo, apenas llegué a la escala en
Dallas, prendí el celular y empecé a leer mensajes de terror. El 4 de Diciembre
de 2013 en Córdoba se produjo una huelga de la policía, que reclamaba por
mejores salarios. Sí, de la policía y, para colmo, las relaciones entre el
gobierno de la provincia (De La Sota) y sus colegas de la Nación (La “Crishu”)
era pésima por lo que se bajó la orden de que gendarmería no se metiera.
Conclusión, Córdoba era el lejano Oeste. Se escuchaban tiros y motos por todos
lados, los comerciantes cerraban sus negocios para evitar los saqueos, la gente
se encerraba en sus casas y los estudiantes en el barrio de Nueva Córdoba
formaban barricadas para evitar el paso de los malhechores motorizados. Fue de
las primeras veces que sentí “espanto” y de hecho me sentía muy afortunado de
estar tan lejos, aunque un tanto preocupado por mis seres queridos. Esa vez sí
que fue triste.
Luego recuerdo claramente el famoso “tetazo”. Yo me
encontraba en Australia, un país donde cualquiera puede hacer topless y a nadie
le calienta, la gente se trata con mucho respeto y además tienen temas mucho más
importantes que discutir como los nuevos paradigmas de la educación primaria y
secundaria. En cambio, en un país como Argentina, donde hay gente sin agua
potable, niños desnutridos y un sistema educativo un tanto retrógrado y cada
vez más deficiente, nos enroscábamos a discutir como sociedad porque una piba
estaba haciendo topless en una de las playas más concurridas del país y a un
padre le molestó que sus hijos observaran su desnudes, actitud a la cual la
muchacha reaccionó ante la policía de manera violenta. Toda esta situación, que se volvió
viral por un video, generó una marcha de mujeres en tetas en distintos puntos del país y
algunas otras barbaridades como mujeres defecando en edificios públicos e
iglesias. Un papelón. Apoyo la igualdad del hombre y la mujer, apoyo la lucha
por los derechos y la violencia de género, pero extremismos no muchachos. Jamás
estos conducen a buen puerto.
La discusión que tenemos hoy en día en puerta (el aborto) me
parece bastante madura y necesaria, pero es la excepción, vivimos manifestando
por todo y la mayoría de las veces por los mismos temas del pasado que parecen
no tener solución. Temo que algún día (si no es que ya pasó) se vuelva
costumbre y pierda su efecto. Convengamos que ya no es nada original cortar una
calle con un par de banderas y un bombo, la gente que transita ni se pregunta
por qué protestan. Más bien se preocupan porque van a llegar tarde a casa para
ver a su familia. A veces cuando los cruzo yendo a trabajar me pregunto ¿de qué
viven, cómo puede ser que siempre tengan tanto tiempo?, calculo que debe haber
en esta generosa tierra demasiado sindicalista, demasiado puntero político,
demasiada gente que vive de arriba.
¿Por qué tema discutiremos el lunes?¿Qué calle estará
cortada el martes?¿Qué gremio estará de paro el miércoles?¿Habrá clases el
jueves?¿Pasará el bondi el viernes?¿Recogerán la basura el sábado?....cosas de
todos los días en la cultura Argenta.
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