La importancia de cortar la cuerda

Hoy estaba con ganas de ver una peli con mensaje. Alguna de esas pelis que te dejan algo para pensar, llámese moraleja, enseñanza o simplemente que muestre algo nuevo, un paisaje una cultura, formas de pensar. En fin por suerte me topé con lo que estaba buscando y, para mi sorpresa, se trata de cine argentino.
Les voy a contar un poco (no mucho) sobre "Camino a la Paz", primer película del  director Francisco Varone y que tiene como protagonistas al bueno de Rodrigo de la Serna y Ernesto Suarez. Es una película que probablemente no sea del gusto de la mayoría ya que puede resultar aburrida para aquellos que no la miran con atención, pero si puedo asegurarles que será del interés de la gente viajera. No tanto por la trama o el paisaje en sí, sino más bien porque los que hemos viajado sabemos lo que es lanzarse hacia la aventura de la incertidumbre y lo maravilloso que pueden ser las pequeñas experiencias y las espontáneas relaciones con distintas personas ajenas a nuestro entorno.

Lo que quiero rescatar principalmente de este film es un famoso cuento que le cuenta uno de los protagonistas al otro en un momento de la trama, seguro muchos ya lo conocen. Resumidamente dice así:

Un alpinista inicio su travesía después de años de preparación. Subía por un acantilado y a 100 metros de la cima resbaló y se desplomó por los aires. Como todo alpinista experimentado había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. Luego de unos instantes de caída libre la soga se tensó y el hombre sintió el tirón para luego quedar suspendido en el aire. Viéndose en tal desesperación no le quedó otro remedio que ponerse a gritar:
"Dios mío ayúdame!!"
De repente una fuerte voz proveniente de las alturas le replicó:
"Si realmente quieres que te ayude toma tu cuchillo y corta la cuerda"
El montañista tomó su cuchillo y se quedó reflexionando acerca de la propuesta de aquella voz.
Cuenta el equipo de rescate que el otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza a una cuerda… ¡a tan sólo dos metros del suelo!.....

La verdad es que yo no soy religioso. No pertenezco a ningún tipo de iglesia. Pero sí creo, creo en muchas cosas. Mi manera de interpretar el relato radica en que tenemos que aprender a soltar. No aferrarnos a nada ni a nadie y además cuando nos encontramos en momentos en los cuales no podemos ver ningún camino o nos sentimos perdidos, sin saber que hacer de nuestras vidas; a veces solo tenemos que HACER. ¡Sí! hacer algo, cualquier cosa que se nos cruce y que la vida nos presente. Haciendo se va encontrando el camino, el destino y a veces se encuentra más cerca de lo que pensamos. Y otras no, pero como decía Antonio Machado..."se hace camino al andar". Las pequeñas experiencias que vivamos pueden cambiarnos para siempre. O simplemente pueden permitirnos conocernos un poco más a nosotros mismos.

Por eso amigos, no dejen de cortar la cuerda cuando su corazón así lo dicte. Sigan a su instinto y atrévanse a vivir experiencias nuevas que la vida es una sola.

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